Redes & Sociales

Nota para la revista Negocios y Noticias de Abril.

No es fácil escribir sobre redes sociales digitales e intentar evitar repetir cosas que ya se han dicho una y otra vez, o repetirse a uno mismo, pero también es real que el fenómeno ha alcanzado un grado de madurez que a esta altura es posible mirarlas con un mayor grado de objetividad y con algo menos de ruido mediático.

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Foto: Thomas Hawk

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza y como bien destaca Dolors Reig, psicóloga social y consultora especializada, “las redes digitales vienen a enriquecer las relaciones cara a cara, con artificios normalmente visuales”. Anticipa también en su libro Socionomía, que todas aquellas herramientas que permitan aumentar y no sustituir la relación social tradicional tendrán más chances de prosperar que aquellas destinadas a convertirse simplemente en templos dedicados al culto de la identidad digital. Las redes sociales virtuales no excluyen a las relaciones offline, que principalmente los jóvenes adoran y a las que no están dispuestos a renunciar. Las redes sociales que triunfarán son las que se comporten como capas de sociedad aumentada, respetando el hecho de que la sociabilidad primaria de los seres humanos se produce principalmente offline (especialmente en la adolescencia).

Las empresas y marcas que piensan que van a obtener algún tipo de beneficio con el simple hecho de continuar con su monólogo, pero esta vez en las redes sociales, se equivocan. En todo caso ocurre lo contrario al quedar expuestos en medios para los que no han desarrollado ninguna capacidad comunicacional y de interacción.

Facebook, Twitter, Tumblr, Whatsapp, Linkedin son herramientas de comunicación y como toda herramienta cada uno puede apropiarse de las mismas para hacer un uso singular de ellas, no existe ni debería existir un manual con la receta de como aprovechar mejor una red social, aunque hay de a miles.

Con las tecnologías que aparecen a diario es recomendable seguir una simple regla básica, si algo da la sensación de que aporta más complicaciones que beneficios, probablemente no lo estemos necesitando, o hayamos elegido la herramienta equivocada, sin embargo este proceso generalmente se da a la inversa. Algunas empresas están en las redes sociales, pero todavía no averiguaron para que.

Si pretendo conseguir sexo, probablemente Badoo sea una buena opción, la nota “Un club nocturno en tu smartphone” de The Economist sobre esta red social no podría haber tenido mejor título. Si deseo que todos se enteren que @dineromail tiene un muy mal servicio de atención a clientes, incluso ellos mismos, y darles la chance de que me respondan, Twitter es la solución. Para que las abuelas y tías sigan al instante la evolución fotográfica del nuevo integrante de la familia está Facebook.

Para algunas marcas invertir energía y recursos en medios digitales y publicidad online es bastante problemático. El costo de duplicar y hacer circular contenido digital es casi nulo, pero generarlo es todo lo contrario, peor aún cuando el esfuerzo para que el mismo se destaque es cada vez más elevado debido a la enorme competencia. En el mundo digital la atención y el tiempo del usuario es el bien más preciado. Podemos pagarle a Google, a Facebook y otros para que muestren nuestros contenidos al segmento que hayamos definido, pero la buena elección de esos segmentos y el contenido a ofrecerles, en nuestra absoluta responsabilidad.

No queda más que insistir en que aquellas personas o marcas que vean a las redes digitales como una extensión de sus monólogos, no están más que desaprovechando una oportunidad enorme de extender eso que han sabido construir en el mundo offline. Es la mejor oportunidad que hemos tenido para escuchar, conocer e interactuar. Y no se puede delegar esta responsabilidad en “cualquira”. Cuando se habla de TIC (tecnologías de la información y comunicación), también se puede hablar de TEP (tecnologías para el empoderamiento y la participación).

Las marcas, políticos, profesionales de cualquier índole, jóvenes que en algunos años van a salir a buscar trabajo que no entiendan que la red es sinónimo de transparencia y democratización tendrán problemas. Si somos incapaces de relacionarnos socialmente en el mundo offline, probablemente también lo seamos en el digital. Podemos inventar una identidad digital falsa en cualquier red, pero hasta el momento, nadie paga ni un peso por un par de bits imaginarios.