Los contenidos digitales tienen características que los diferencian de la versión física o en papel. El desarrollo de la primer copia de un software determinado puede costar varios millones, y la segunda cero. Los bienes digitales no desaparecen, ni se deterioran al utilizarlos y cuando más personas los utilizan, su valor aumenta de forma exponencial. Gestionarlos requiere de habilidades totalmente diferentes. Antes se debía gestionar la escasez y ahora la abundancia.
Artículo para la edición #197 de Temas Económicos.
Si en el momento de subir a un avión para lanzarse por paracaídas, se pudiese dejar en tierra una copia de seguridad para reestablecerla en caso de necesidad, el paracaidismo no sería considerado un deporte de alto riesgo. Suena extraño, pero si fuera posible, todo cambiaría. Dejarían de existir los seguros de vida, e incluso, saltar del avión sin el molesto paracaídas, probablemente se pondría de moda en poco tiempo.
Con la digitalización de los contenidos y la aparición de Internet, muchas cosas se vieron trastocadas. El impacto fué tan profundo, como el que podría llegar a causar, la hipotética situación, comentada en el párrafo anterior. En cambio, la digitalización se ha colado en la vida cotidiana de manera casi invisible.
Hubiese sido difícil de creer, si a finales de los años ochenta, alguien afirmaba que en unos pocos años una persona común y corriente iba a tener la posibilidad de aprender cualquier idioma desde su casa, detrás de una pantalla desde la cual se puede comunicar mediante audio o video en tiempo real con personas situadas en cualquier rincón del planeta dispuestas a intercambiar conversaciones, o la misma pantalla iba a permitir completar crucigramas temáticos interactivos y reproducir por los parlantes cualquier palabra ingresada para poder aprender su correcta pronunciación.
Esa es la realidad y lamentablemente dista muchísimo de la simple digitalización de los apuntes diseñados para un medio diferente, como es el pizarrón. En el mundo de los contenidos digitales, el diseño, es solamente uno de los aspectos trastocados. La gestión de dichos contenidos es mucho más amplia, abarcativa y compleja. Un buen punto de ingreso al mundo de la gestión de contenidos digitales, es el modelo desarrollado por Juan Camus, en su trabajo “Tienes 5 segundos”.
El diseño, comenta Néstor Sexe en su famoso libro diseño.com, se halla atravesado por distintas disciplinas o áreas (el arte, la comunicación, las técnicas, las ciencias duras y las humanas). Universo que exige una aproximación transdisciplinar. Materiales, texturas, formas, colores, tipografía, usabilidad, significado, usuario, experiencia.
Internet le brinda características y posibilidades adicionales al contenido digital. Algunas de ellas son la interacción, posibilidad de actualización continua, multimedia, es no lineal e hipertexto, personal, acceso al mismo desde múltiples dispositivos, conexión entre contenidos, distribución, formatos múltiples y conocimiento de la audiencia. Más problemas para el pizarrón.
La interacción es, probablemente, la que más atrae a quienes hablan de conectivismo como una nueva teoría de aprendizaje. Para George Siemens, quien desarrolló esta nueva teoría, la misma provee una mirada a las habilidades de aprendizaje y las tareas necesarias para que los aprendices florezcan en la era digital. Con ella Siemens intenta explicar el efecto que la tecnología ha tenido sobre la manera en que actualmente vivimos, nos comunicamos y aprendemos. Haciendo hincapié principalmente en que el aprendizaje es el proceso de conectar nodos o fuentes de información, y la importancia de desarrollar la capacidad de aumentar y gestionar el conocimiento ya adquirido haciendo uso eficiente de las conexiones desarrolladas. Internet no es solamente una red de computadoras, Internet conecta a personas, y por ello su rol es fundamental bajo este nuevo paradigma. No aprendemos de la misma manera en que nos enseñan. Cristobal Cobo habla de aprendizaje invisible al referirse a maneras informales y no estructuradas de aprendizaje en las que adquirimos conocimientos y habilidades diversas.
Es probable que el rol del docente no haya cambiado tan dramáticamente, como sí lo han hecho las herramientas y tecnologías que posibilitan desempeñar dicho rol. De todas formas, un docente capaz de cultivar la creatividad, guiar y empoderar a sus aprendices, que entiende que de la diversidad surge el verdadero conocimiento y puede coordinar adecuadamente a su comunidad; siempre fue y será un mejor docente, que el que no posee esas cualidades.
Publicado el 19 agosto 2010. Categorías: Weblog | Tags: Sociedad y Educación
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