Consultoría: hasta para ir de compras

La consultoría debe crear valor para el cliente. Los servicios que ofrecen los consultores y empresas consultoras pretenden mejorar procesos y cambiar el “statu quo”.

La simple tercerización de ciertas actividades de una organización, no es consultoría. Es tercerización lisa y llana, o en todo caso el resultado de la Ley de Coase. Hoy existen consultores para recorrer “shoppings”, elegir un nuevo peinado, o el color de zapatos que mejor se adapta a la imagen que se desea transmitir. Sobre ellos no se va a comentar en esta nota.

Artículo para la edición #203 de Temas Económicos.

Los escándalos que involucraron a empresas como Enron, Tyco International y WorldCom a finales de los años noventa, la heterogeneidad de nuevos servicios ofrecidos y requeridos, conflictos de intereses entre partes, el auge y posterior caída de las punto com, el comercio electrónico, el desarrollo frenético de nuevas tecnologías de la información, la aparición de Internet y una serie de factores adicionales; lograron que la industria de la consultoría de negocios comenzara el nuevo siglo con una reputación poco envidiable.

A grandes rasgos la industria de la consultoría incluye a profesionales o empresas que ofrecen servicios que van desde el asesoramiento estratégico sobre procesos determinados, hasta aquellos que se hacen cargo por cuenta propia de la implementación operativa de las “mejoras” en dichos procesos o áreas específicas. Se puede decir que entre los clientes existen tres grandes tipos de necesidades. Necesidades de personas, las empresas contratan a consultores por sus habilidades específicas o conocimientos del que carecen internamente. Necesidades de pensamiento, los consultores pueden ofrecer una mirada objetiva e independiente sobre asuntos particulares. Necesidades de proceso y tecnología, en ciertas ocasiones la empresa puede tener suficiente conocimiento e información para saber que es lo que quiere o debe hacer, pero no cuenta con los medios que permitan su implementación. Para este amplio rango de necesidades, existe un gran abanico de ofertas en la industria.

El mercado ha cuestionado el valor agregado por la empresa consultora como “entidad corporativa”. Los clientes inevitablemente se preguntan por qué pagar un precio adicional por incluir a la empresa si en el mercado existen profesionales independientes y con gran experiencia, muchas veces adquirida trabajando para empresas consultoras. Los empleados de las mismas, por su parte, también cuestionan el papel que estas deben cumplir. La industria despidió un quinto de su fuerza laboral entre 2001 y 2003. Casi diez años más tarde, la consultoría artesanal es la base filosófica mediante la cual un buen número de profesionales ofrece sus servicios.

De la combinación de la manera en que las empresas consultoras obtienen sus ingresos y prestan sus servicios se las puede clasificar de manera amplia en seis grandes tipologías. Las empresas de relaciones que sobreviven y prosperan en base a las relaciones que establecen con sus clientes. Las empresas brokers, que coordinan los recursos requeridos para brindar soluciones y servicios. Empresas de productos que se enfocan y especializan en una pequeña cantidad de servicios especializados o nichos específicos. Las empresas diversificadas que intentas aprovechar su experiencia en un determinado nicho o segmento y trasladarla a otros nuevos. Empresas de operaciones, cuyo negocio depende de un reducido número de grandes contratos de implementación y outsourcing. Finalmente, empresas de transformación que mediante proyectos a gran escala, intentan optimizar el rendimiento de sus clientes mediante re-ingeniería de procesos.

Esta compleja relación entre las variables brevemente comentadas, hizo que los clientes de consultoría al momento de la contratación de recursos, hayan pasado a través del tiempo, de una filosofía one-stop shop que implica confiar en un solo proveedor toda su demanda, a una modalidad multi-sourcing basada en la contratación de diferentes proveedores altamente especializados en tecnologías, nichos, mercados o conocimientos puntuales. Buenas noticias para la consultoría artesana. Para los trabajadores del conocimiento, Internet ha cumplido nuevamente un rol muy importante durante la última década. La red posibilita transparencia, generar una reputación a partir de la participación en distintos ámbitos, conexión con pares, acceso a datos, y tanto más.

Fuentes

http://consultoriaartesana.net/
http://blog.consultorartesano.com/
– Consultoría de negocios, The Economist. – Gilbert Toppin, Fiona Czerniawska – ISBN 9789871456222